Vale, puede que sea un poco “peculiar”. Mientras la mayoría del mundo, hombres, pasa las horas muertas viendo cantidades ingentes de porno en internet, yo, que ya me lo he visto todo, gasto parte de mi tiempo leyendo documentos inútiles del estilo de “aprenda telekinesis”, “como solucionar el cubo de rubik”, “la ciencia de hacerse rico”, “entendiendo los códigos de barras” o “los puntos vitales del cuerpo humano”. Pues bien, el otro día dí con un testimonio estremecedor que me hizo plantearme un cambio de vida:
"¿Por qué? ¿Por qué yo? Esa fue mi primera reacción cuando, durante un retiro espiritual dirigido por los legionarios al que fui con mis amigos, a Dios se le ocurrió susurrarme : - Te quiero legionario de Cristo -
Efectivamente, con 18 años recién cumplidos, una moto de montaña, una familia estupenda, un montón de amigos y estudiando una carrera que me apasionaba, la verdad es que la idea de tirarlo todo por la ventana para hacerme sacerdote no entraba en mis planes. Así pues, desde niño recibí formación cristiana y realizaba actividades de acción social y voluntariado, a la vez que me divertía con mis amigos y crecíamos en nuestra amistad con Dios, en una explosiva mezcla de partidas de futbolín, campamentos de verano y charlas de vida cristiana.
Y cuando parecía que nada podía ir mejor Te quiero legionario de Cristo
Y es que no es lo mism
o dejar entrar a Dios en tus planes que entrar tú en los planes de Dios. No concebía la idea de ser feliz en una vida como sacerdote, porque me sentía realizado y feliz con mi vida actual pero cuando empiezas a conducir un Ferrari te das cuenta de que tu Ibiza nunca volverá a llenarte igual. Y mi vocación legionaria es ese Ferrari que Dios me ha querido regalar. - ¿Por qué?. -
La respuesta me encontró la Semana Santa de ese año, durante la que, venciendo mis ganas de irme a la playa o de quedarme en casa descansando, me fui con mis amigos al norte de Aragón con Juventud Misionera, una organización internacional de jóvenes que promueve las misiones de evangelización rurales y urbanas, desde las selvas mayas hasta las calles de Barcelona. Pues bien, recorriendo con mis amigos esos pueblos del norte de España, perdidos entre los Pirineos, sentí en mi corazón removerse de nuevo esa inquietud, y en la noche del jueves santo, en la que nos quedamos en la Iglesia acompañando a Cristo durante la noche, arrodillado frente al sagrario, sentí que el Señor atacaba de nuevo:
- Rafa (Aunque ahora soy el hermano Rafael, Dios acostumbra a tratarme de tú)
- Rafa, ¿me amas? Cuida de mi ovejas...
... Tú ganas, Señor.
Y así fue como, superando con su ayuda todas mis dudas y temores, me decidí a apostar por Cristo y me lancé a la aventura de seguirle. Reuní a todos mis amigos y amigas en casa para cenar y dejé caer la bomba a medio brindis: - Si Dios no lo remedia tendréis un amigo sacerdote -
Resulta apasionante el contemplar el crecimiento de la Legión en el mundo, y cómo desde las selvas del Yucatán hasta las aceras neoyorquinas, desde Filipinas hasta Holanda, desde los más pobres hasta la esfera empresarial y de comunicaciones, sus sacerdotes se desgastan en su lucha por llevar a Cristo a los hombres y mujeres de nuestro tiempo. Además, hoy sé que mi vida no es una suma de días y noches, que mi existencia no es sólo la espera del fin de semana, y que poniéndolo en manos de Cristo, cada uno de mis minutos, vividos por amor a Cristo y a mis hermanos, va escribiendo una pequeña parte de la Historia de la Salvación, a la par que me hace inmensamente feliz, aquí y ahora.
Y además, como decía el protagonista de Gladiador
¡Hermanos! ¡Lo que hacemos en esta vida tiene su eco en la Eternidad! "
Después de leerlo quedé fascinado por la increible experiencia que habia vivido Rafa, pero tenia alguna duda, asi que me anime a escribirle un email.
"Hola Rafa, he leido tu maravillosa experiencia y me gustaría que me resolvieras algunas cosas que me hacen dudar de mi fé y me impiden avanzar hacia el amor de Dios:
¿Estas seguro que fué Dios el que te susurro te quiero legionario de Cristo? A mi me pasó algo parecido una vez en la iglesia, ¿tu crees que era Dios? ¿a ti también te intentó morder después la oreja?.
Si Dios me regala un Ferrari a mi... me compro un cencerro, una chaquetilla de lana y hago de cabra de vuestra legión, si hace falta. ¿tu crees que le queda alguno más?.
¿Porque intentaís evangelizar las selvas mayas y las calles de Barcelona ?, ¿las personas no os hacen caso?
Aquello que sentistes removerse en tu corazón ¿pueden ser gases?, a mi también me ha pasado. Te puedo recomendar unas pastillas que tienen buen efecto si quieres.
Es un gesto muy bonito por parte de Dios que te llame de tú. Parece una persona muy accesible y amable, ¿te importaría darme la dirección de su blog o de su twitter?
En tu viaje, estabas en un pueblo perdido en Aragón, no cabe la posibilidad de que hubiera pasado lo siguiente:
Un señor con una boina dice: - “Rafaaaaaaaa” -
Y su homologo responde : - ¿Me iiiiiaamassss? -
- Cuida de mis oveeejaas…, te las dejoooo en el praoooo-
No siempre nos entendemos bien, si no recuerda el lío que se formó en la torre de Babel…
Cuando les dijistes a tus amigos y a tus amigas - Si Dios no lo remedia tendréis un amigo sacerdote - ¿en ese momento se pusieron a rezar?.
Tu crees, que si lo deseo y mucho y soy bueno. ¿Dios se presentaría por mi a mi examen de Ficheros y Bases de datos?
Con la cita de Gladiador has terminado de convencerme, aunque a mi me gustó más otra: “A mi señal, ira y fuego”. "